Florá captura ese instante en que un jardín entero decide abrirse a la vez, sin ningún orden en particular.
- Su salida, viva: fresia y limón fresco, como el primer aire de la mañana.
- Su corazón se vuelve un jardín entero: violeta, jazmín y rosa. Tan denso que parece que el aire mismo floreció… pero no abruma.
- Su fondo: musgo y cedro. Un rastro verde y terroso que la mantiene con los pies en la tierra, aun cuando todo en ella es ligereza.
Florá no espera la primavera, la lleva puesta.