Camelia es la flor que se abre sin prisa, pétalo por pétalo. No es solo una fragancia floral: es el ritual de permitirte ser delicada sin dejar de ser tú.
- Su salida nace de esa misma calma: bergamota, clavo y fresia blanca. Un cítrico vivo que despierta con un aire limpio y jabonoso.
- Su corazón: flor de naranjo y jazmín, un ramo blanco que respira, que no grita.
- Su fondo: la vainilla, que funde todo en un rastro cálido.
Elegancia y serenidad que inspiran respeto. La fragancia que se queda en la memoria.