Bohemia huele a menta recién cortada y a cítricos que se escapan de un jardín sin cercar, a flores que crecieron donde quisieron crecer.
- Su salida, fresca y verde, casi salvaje: menta y lima. No es un cítrico ordenado; es disperso y vivo, como el desorden creativo de un estudio lleno de cosas a medio terminar.
- Su corazón se calma en flor: ylang y fresia. Suave y aromático, el aire de un jardín que nadie podó a propósito.
- Su fondo: el musgo la ancla con una calidez terrosa y amaderada. El rastro de alguien que vive rodeada de plantas.
Fresca por fuera, cálida y con carácter por dentro. Bohemia no sigue tendencias, las inventa.