Aura se anuncia despacio.
- Su salida: Un brillo dulce que entra casi sin querer llamar la atención. Nada grita, todo susurra.
- Su corazón, denso y envolvente: gardenia y lirio, como si el aire mismo se hubiera vuelto flor.
- Su fondo: cuando parece que va a desaparecer, se queda. La vainilla deja un rastro que sigue ahí mucho después de que ella se fue.
Aura no busca ser vista. Simplemente, no se puede ignorar. No se anuncia, se percibe.